Tu mamá es una corrupta

La corrupción es un virus que pudre todos los recovecos de lo que queda de México. No importa si hablamos de instituciones, empresas o incluso del ámbito social, la corrupción está presente en todas partes, en cualquier nivel y alrededor de cosas que ni siquiera imaginamos.

México ocupa el último lugar en corrupción de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, Económicos (OCDE), lo que significa que es el menos transparente de 35 naciones.

El problema real y por el cual debiéramos estar preocupados, es que la corrupción convive con los mexicanos de a pie; ojalá estuviera sólo relacionada con los millones de pesos que se roban en el gobierno, sin embargo, los mexicanos admiten, según encuestas, recurrir constantemente a prácticas ilegales para librar asuntos como las multas de tránsito o incluso ahorrarse unos pesos.

Transparencia Mexicana calcula que los hogares mexicanos destinan hasta el 14% de sus recursos a la corrupción, especialmente en la forma de sobornos.

Recientemente se han destapado muchos casos de desvíos de fondos en el gobierno. Cada vez los políticos roban con más cinismo, más dinero y a la vista de todos.

El problema está en que no podemos pedirle al gobierno que sea transparente, mientras los mismos mexicanos revelan esas cifras de corrupción en la vida diaria. ¿Con qué cara exigimos honestidad a los funcionarios, cuando nosotros mismos no somos capaces de pagar una multa o regresar algo que no nos pertenece?

Y por eso México es constante víctima de asuntos como los agujeros que se tragan personas en las carreteras, quimioterapias falsas para niños necesitados, leche contaminada para los más pobres y una enorme bola de infraestructura, pagada con los impuestos, que está lista para tirarse a la basura.

Y todavía, con todo eso, los mexicanos nos quejamos porque el erario es la caja chica de los políticos.

No hay modo de reparar este país, porque son los mismos ciudadanos quienes lo han descompuesto, dejando entrar la corrupción a sus casas y permitiéndose pequeños actos de ilegalidad que, en suma, se constituyen en un gran robo colectivo.

Por todo eso la corrupción nos ha invadido; tu mamá, tu papá, tu abuelita y hasta el perro, todos en alguna forma hemos sido corruptos al permitir que el país se pudriera de esta manera. Las estadísticas no mienten y por la misma razón es que el sistema público está paralizado, no sirve a nadie más que a aquellos que logran sacarle ventaja de forma deshonesta.

Si todos lo hacen, ¿por qué yo no?

@lagotaderramada

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