Perversiones: zoofilia y pedofilia

Bien es sabido, que en la actualidad vivimos en un mundo enfermo, contaminado con mentes suicidas, personas insensibles e incapaz de sentir empatía. Personas que nacen con trastornos psicológicos que los orillan a hacer y a experimentar, situaciones que no son comunes y normales para la gran mayoría.

Existen muchos tipos de trastornos que nos afectan como sociedad, pero en esta ocasión hablaremos de los más “comunes” en la actualidad, y que cada vez son vistos, desde un punto de vista menos crítico y más aceptable.

El primer trastorno del que hablaremos es la zoofilia, pero ¿qué es? La zoofilia, también conocida como bestialismo, es un trastorno parafílico hacia los animales. Existen personas que sienten una atípica atracción sexual hacia diferentes animales y que, sin importarles nada, mantienen relaciones carnales con ellos. Estas relaciones pueden representar un peligro para el individuo que la práctica, ya que suelen sufrir consecuencias como avergonzarse de los actos cometidos, causándoles sensaciones de ansiedad y malestar, lo que facilita el deterioro continuo a nivel social. Las consecuencias no son solo mentales, también se pueden contraer ETS como el linfogranuloma venéreo, entre otras infecciones. Las personas que sufren este trastorno pueden sentirse atraídas por una sola especie o por varias especies animales.

 Aunque no se sabe con exactitud qué es lo que causa este trastorno, se cree que dos de los principales problemas que lo pueden causar, son la soledad y el aislamiento.

Otro problema del que se tiene conciencia afecta a la sociedad y por desgracia, en mayor medida, es la pedofilia. Se trata de un tipo de perversión desarrollado mayormente en hombres de entre 30 y 40 años, que sienten atracción sexual hacia niños o niñas (por lo general, menores de 13 años). Este problema trae consigo graves consecuencias ya que puede ir desde las caricias o en el peor de los casos, puede culminar en violación.

Uno de los síntomas que lo causan, es un trastorno de personalidad antisocial y para curarlo se requiere de ayuda psicológica y de algunos fármacos o sustancias. El pedófilo no se curará por sí solo.

Ahora que tenemos una idea más clara de lo que son la zoofilia y pedofilia, podemos decir que son moralmente inaceptables para muchos.

A pesar de esto, muchos pedófilos han intentado designar a la pedofilia como una orientación sexual y no como un trastorno psicológico. Demandando a la sociedad que les reconozca y legalice.  Pero ¿no traería esto peores consecuencias? ¡Por supuesto!, los niños a esa edad aún no tienen plena conciencia de la sexualidad o de sus intereses, y legalizar una práctica que los podría arrastrar a una violación sexual, no es lo más adecuado.

Hablando de la zoofilia, aún es una práctica penada por la ley, casi a nivel mundial (y con justa razón), ya que arremete contra los animales, sin contar las consecuencias antes mencionadas para el ser humano que la práctica. A pesar de existir algunos países donde es legal, las prácticas zoofílicas tienen restricciones, como evitar la penetración y cualquier tipo de maltrato.

Al ser las víctimas seres inocentes y en muchas ocasiones indefensos, creemos que estos trastornos deben curarse con tratamiento psicológico, y no apoyarse en soluciones legales que las fomente como algo natural.

@LAGOTADERRAMADA

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