Y tú, ¿por qué consumes?

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El actual sistema económico que rige al mundo, nos ha convertido en consumidores despiadados, insaciables, capaces de todo con tal de satisfacer nuestros vacíos interiores, intercambiando billetes por un enorme montón de inutilidades sin las cuales, según nos hicieron creer, nuestra vida ya no es posible.

El hombre del siglo XXI es el consumista más consumista que ha existido en la historia humana, tanto que genera diez millones de toneladas de basura anuales, en la forma de envolturas, bolsas, botellas y ropa, que no se degradan, pero tampoco le sirven a nadie. Y todo ese montón de porquería suele ir a parar al mar, a los bosques, selvas y ríos, donde creemos que no existen sólo porque no los vemos.

¿Qué te orilla a seguir consumiendo?, ¿realmente necesitas todo lo que tienes en tu casa o vives atado a los caprichos de la posmodernidad?

El calentamiento global, la deforestación y la contaminación del mar son resultado del consumismo absurdo, de creer que tener dinero nos da derecho de comprar y tirar como si eso no tuviera ningún efecto sobre el planeta. ¡Y vaya que lo tiene!

Mientras tanto, a quienes viven con lo mínimo, los encerramos en el cajón de los pobres, sin tomar en cuenta que quizá esa es una manera mucho más correcta y consciente de vivir, sin estar atados a un sistema económico que exige comprar para poder existir; si no compras no eres, no vales, no existes.

En este punto de la vida de la humanidad, es tiempo de replantearnos si la manera en que consumimos, tan vorazmente, es la correcta. Desde 2017, la Tierra está en números rojos, lo que significa que consumimos más recursos de los que producimos y pronto no tendremos ni el mínimo para sobrevivir.

Corea del Sur y Japón son los dos países más consumistas del mundo, cuya demanda de recursos excede por mucho las cifras recomendables y nos pone en peligro como humanidad.

La pregunta a todo esto es: ¿cómo parar de consumir en un mundo que nos obliga, nos empuja a entrar en su juego y además nos educa, desde la infancia, para tratar de encajar en el modelo económico?

Reciclar, reusar e incluso regalar a quien lo necesite, en lugar de obligarle a comprar más, no son costumbres que se enseñen mucho en el mundo occidental, porque aquí creemos falsamente que el que consume más es mejor.

Autos, ropa, combustibles, agua, madera, energía eléctrica, alimentos, todo nos lo acabamos con una desvergüenza que debería darnos miedo, si tomamos en cuenta el peligroso déficit que ya enfrentamos.

Al final, al sistema económico tampoco le conviene que la humanidad entre en estado de paranoia, eso significaría baja en ventas, menos dinero y sobreproducción. ¿A dónde irían a parar las explotadoras y sucias multinacionales si ya no les compramos nada?

@LAGOTADERRAMADA

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