¡Tengo hambre!

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Una buena parte de la población hace al menos tres comidas al día e incluye en ellas granos, proteína animal, azúcares, frutas y vegetales. Otra buena parte de los que habitan el planeta, tienen una alimentación mucho más limitada, ya sea porque habitan en lugares lejanos, donde la producción de comida no es suficiente o porque su economía es tan pobre que no pueden acceder a los productos básicos.

En un planeta que consume mucho más de lo que puede producir, es obvio que no es posible alimentar a 7 mil 500 millones de seres humanos, y menos tres veces al día. Aunado a eso, están los efectos del calentamiento global, que han modificado los sistemas de producción agrícola.

¿Te has puesto a pensar qué va a suceder el día en que no haya comida? Precios muy elevados, escasez de alimentos básicos y hambruna, eso es lo que va a suceder cuando la sobrepoblación nos alcance y deje de haber suficiente para todos.

A lo anterior hay que sumar que vivimos una etapa de desigualdad económica muy grave; muy pocos tienen mucho y muchos no tienen nada, lo que significa que los bienes que produce la riqueza, en este caso la comida, están destinados para cada vez menos personas, solamente aquellas que pueden pagarlos.

670 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año en el mundo, principalmente en los procesos de producción, en las tiendas y en las casas. Irónicamente, 795 millones de personas viven en desnutrición, por no tener acceso a esa comida que termina en la basura.

A su vez hay 600 millones de personas obesas en todo el mundo, las que obviamente viven en países desarrollados, donde la comida es cuestión de estirar la mano.

El marketing del capitalismo es ese que obliga, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a que el mundo produzca el doble de alimentos de los que puede consumir. Es un absurdo si pensamos que el planeta ha rebasado la cantidad de recursos naturales usados, respecto a aquellos que puede renovar.

Y luego se preguntan por qué estamos consumiendo maíz transgénico y arroz de plástico.

Es como si estuviéramos formados en una larga fila hacia el abismo, en el que depositamos todo lo que no nos comemos. Eso mientras, al mismo tiempo, los cuervos pelean por comer cadáveres de niños desnutridos en África y en la Sierra Tarahumara de México.

@lagotaderramada

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