Se nos desborda el planeta

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El calentamiento global es una realidad que ya nos está pasando la factura, y no hay rincón del mundo en que no se observen sus efectos de alguna manera. Pese a todas las advertencias, hemos llegado a un punto sin retorno y las consecuencias de la contaminación y la sobrexplotación de recursos naturales, ya nos están golpeando en la cara.

No es difícil observar que las tormentas tropicales, los ciclones, los huracanes y todos los fenómenos que tiene que ver con agua, son cada vez más intensos sin importar en qué parte del mundo tengan lugar.

Incluso los países con mayor infraestructura hídrica se han visto afectados últimamente, debido a que el volumen de agua es demasiado y la intensidad de la lluvia es incontrolable, mientras los ríos ven superados sus límites sin que nadie pueda hacer algo por detener ese caos.

No importa qué tantos acuerdos internacionales se hayan firmado para tratar de detener el calentamiento global, sus efectos ya están aquí y son mucho más veloces de lo que los seres humanos pueden ver, saber y hacer.

El planeta Tierra es como una especie de barco que se está yendo a pique lentamente; por un lado las inundaciones y el exceso de lluvia arrastran pueblos enteros, mientras por otra parte el calor, las sequías y la ausencia de agua están matando a poblaciones enteras como en una especie de ironía macabra.

En poco más de un siglo, la temperatura del planeta aumentó casi un grado centígrado, sólo una pequeña cifra que representa una revolución climatológica de consecuencias catastróficas. Gracias a ese número, los polos presentan derretimiento grave y los mares están aumentado sus niveles de manera peligrosa.

Los científicos ya han advertido que de seguir aumentando la temperatura de la Tierra, es muy probable que nos acerquemos a una extinción masiva de especies animales y vegetales, y posteriormente a la del ser humano, debido a la escasez de alimentos y agua potable.

En realidad, el mayor problema que enfrenta el mundo frente al cambio climático, se encuentra en el sistema económico que priva. El dominio del capitalismo y su principal enseñanza sobre el consumo indiscriminado de recursos, en pro de la dinámica monetaria, han provocado que no podamos detener el correr de la humanidad, frente a la catástrofe ecológica que ya nos está tocando a la puerta.

Dejar de consumir y cambiar los estilos de vida, significaría romper de tajo con el capitalismo, entender que la economía no sólo se relaciona con los billetes y que hay otras maneras de beneficiarnos sin dañar al planeta.

@lagotaderramada

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