La normalización del abuso infantil

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El siglo XXI ha sido uno de los más violentos en la historia de la humanidad, y no tanto por los conflictos bélicos desatados o la confusión política que reina en todo el planeta, sino porque esa actitud defensiva se ha normalizado tanto, que los actos de crueldad ya no sorprenden a nadie.

El mundo posmoderno es tan cruento, que esa violencia va pareciendo cada vez más común, normal y hasta necesaria, incluso contra aquellos que no tienen manera alguna de defenderse.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) afirma que 300 millones de niños y niñas sufren algún tipo de abuso, ya sea físico o sexual, especialmente en la escuela y en casa. Y no, las cifras no son menos significativas en unos continentes y en otros, la violencia contra los más jóvenes es un tema que se agrava en todos los sectores, países e incluso sin que influya la clase social.

Pese al avance en los derechos humanos y la difusión de los derechos de la infancia, parece ser que los casos de abuso tienen mucha más exposición, son escandalosos y permiten a todos dar su opinión, aunque se siguen permitiendo y nadie pone un alto real a los abusadores.

Abuso sexual, discriminación, explotación laboral e incluso victimización en conflictos sociales, los niños de hoy, que serán adultos en un futuro no tan lejano, viven hoy la violencia como si fuera una obligación, algo por lo que todos tienen que pasar antes de tener el derecho de abusar de otros más inocentes. Como si fuera una larga cadena de enfermedad social, que parece imposible de cortar.

Ni siquiera los países más desarrollados protegen a sus niños como debieran. Ahí la sexualización a temprana edad pone a los menores en manos de tratantes, explotadores y personas que creen que las actitudes de abuso son normales, y que ver a los niños como adultos también lo es.

En un mundo posmoderno, cada vez más desconectado y tendiente a la individualización, el desinterés por el bienestar ajeno y la facilidad con la que unos y otros se pisotean, parecen ser la manera en que hoy los seres humanos se comunican y crean relaciones en base a la violencia.

El abuso, la violencia y el maltrato no son normales en ninguna sociedad, ni sector social, ni son justificables bajo ninguna circunstancia, y menos aún cuando las víctimas son seres humanos que no pueden defenderse o comprender que lo que viven no está bien. Eso, aunque en pleno siglo XXI parezca casi obligado dirigirse de esa manera hacia los demás, y que una vida valga lo mismo que cinco, diez o millones.

@lagotaderramada

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