“El Internet arruinó mi vida” y otras tragedias posmodernas

Cuenta una leyenda que la cámara de tu computadora debe estar siempre cubierta y la de tu celular viendo hacia abajo porque un día, cuando menos te lo esperes, un hacker puede entrar en tu sistema y comenzar a grabarte sin que te enteres.

La enorme penetración de Internet sobre nuestras vidas privadas nos ha dejado completamente expuestos, desnudos ante el ojo público; ahora todos saben todo de todos y si no, entonces ponen tu nombre en el buscador y ya está, eres cuento conocido.

Hace tiempo estuvo de moda que en los moteles se colocaban cámaras escondidas, una especie de espejos falsos a través de los cuales se filmaban las travesuras sexuales de toda clase de apasionados amantes. Luego, en los puestos de películas pornográficas, en mercados y zonas comerciales, se vendían discos con recopilaciones por zona, “moteles de Tlalpan”, “hoteles del centro”, etcétera.

Con mucha mala suerte podías terminar siendo estrella de una película porno de baja calidad, y tal vez que tu papá, tu tío o tu abuelito, se autocomplacieran con tu filmación, sin saber que el de la pantalla eras tú.

Ahora, ya adentrados en las profundidades de la posmodernidad, ser una estrella porno sin saberlo, es más común de lo que muchos quisieran.

Las facilidades que otorgan los teléfonos celulares hacen que cualquiera pueda ser víctima de una grabación erótica no autorizada. Internet tiene miles, millones de vídeos subidos de tono, que no necesariamente están ahí porque sus protagonistas lo desearan, más bien fueron robados, pirateados a la mala, y publicados porque sí.

El problema de todo esto es que, en general, la población que usa Internet ya es demasiado visible, la exposición es tanta y tan fuerte, que ha llegado a ser un asunto tóxico que está enfermando a la sociedad actual.

Y ampliando el tema, ya no son sólo los vídeos de tipo sexual, muchas personas son expuestas en línea por diversas razones, porque cometieron un error, por venganza o como simple pretexto de burla. Y claro, la conciencia colectiva de Internet es mordaz, juzgadora y acusadora, le encanta señalar a todo el que puede y hacerlo un chisme viral.

@LAGOTADERRAMADA

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