En la actualidad, estamos siendo juzgados y clasificados en distintos aspectos de nuestra vida, el internet ha hecho esto con mucha facilidad. Una especie de personalización basada en lo mucho que deseamos un producto, lo mucho que queremos pertenecer a algo, vivir una experiencia o inclusive necesitar un servicio.
Uno de los ejemplos más populares hasta hace algunos años de esta personalización de precios, era el del “Pink Tax” o impuesto rosa, usuarias en redes sociales, denunciaban que, en su mayoría, productos del cuidado personal eran un poco más caros para las mujeres que para los hombres. En algunas ocasiones el producto incluía mucho menos gramaje en su “versión” femenina, que en la masculina.
Fuera del mundo digital, el transporte de México, principalmente taxis, ha sido denunciado en múltiples ocasiones por turistas debido a la tarifa excesiva de cobro por ofrecer el servicio, dentro o fuera de aeropuertos, incluso cuando se realizan grandes eventos.
Durante el Gran Premio de México en 2023, una influencer colombiana denunció a un taxista de la CDMX que pretendía cobrarle mil dólares por el traslado al evento, esta publicó los hechos en sus redes sociales y pidió ayuda a elementos de seguridad para que su dinero fuera devuelto. Como esta, muchos otros turistas han platicado sus experiencias y la adaptación de estos precios a la hora de hospedarse, consumir alimentos, bebidas o entretenimiento. Aunque esta situación pueda parecer un debate separado, todos estos ejemplos siguen un mismo principio: la adaptación de precios basado en las capacidades o necesidades del consumidor.
Las redes sociales y plataformas de comercio electrónico se han vuelto más inteligentes y capaces de crear perfiles basados en nuestros hábitos, se puede tornar un poco más fácil a la hora de comprar nuevas cosas, al momento de adquirir nuestros productos del día a día o de ocasiones especiales. Pero las afectaciones son claras, pues al ver la necesidad de los consumidores, muchas empresas se aprovechan de esta, aumentando y ajustando los precios a su conveniencia, pues entienden que la necesidad de sus consumidores les obligará a cubrir la demanda sin importar si el precio comienza a hacerse prácticamente imposible de costear.
Y esta discriminación puede darse por muchas variables, todas aquellas que puedan considerarse dentro de la categorización y que permitan crear el perfil perfecto del comprador al cual las marcas pueden acercarse para vender de forma prácticamente segura su producto, eso sí, por el costo más alto, pero justificado aparentemente ante los ojos del comprador.
Fuentes:
https://www.mheducation.es/blog/la-discriminacion-de-precios
https://www.gob.mx/profeco/articulos/impuesto-rosa-la-utilidad-no-tiene-color?idiom=es