En la última década, el crimen organizado ha sorprendido, y preocupado, por su capacidad de lograr aumentar su arsenal de armas, pues incluso han conseguido acceder a la tecnología para lograr defensas casi militares en sus vehículos, lo que ha creado “monstruos” con los que se pueden defender de rivales, ciudadanos y hasta del mismo gobierno.
El crimen organizado en la república ya había demostrado su capacidad de acceder a vehículos blindados, pero muchos de estos llegan a tener características industriales bastante comunes, hasta hace una década. Así, los nuevos blindajes de los que se han hecho son usados para misiones especiales o enfrentamientos en las zonas de conflictos, donde otros grupos criminales se encuentran disputando el territorio. La similitud de estos vehículos se asemeja a la usada por grupos armados en zonas de guerra o con presencia del Estado Islámico.
Su mayor característica es que no son nada estéticos, ni ligeros, el uso de metales ultra resistentes, y a su vez caros, es lo que les da el particular nombre de “bestias” o “monstruos”. Estos son soldados en placas, algunas veces adoptando la forma misma del vehículo que es transformado o sustituyendo alguna de las partes existentes. Y el costo de estos llegan a superar el millón de pesos.
Los metales usados son capaces de resistir el impacto de lanzacohetes o múltiples balas calibre 50, por lo cual se han popularizado entre estos grupos criminales, en los últimos años, el internet se ha llenado de videos en este y otros países en los que se presume el poder de estos.
Otra de las preocupaciones respecto a estos vehículos, es que han sido creados por ingenieros y técnicos asociados a la industria automotriz, mecatrónica y metalúrgica. Lo que ha permitido que profesionales de estas ramas se enlisten en las filas del narcotráfico ante la falta de empleos en distintas zonas del país.
Desde 2018 a la fecha se han asegurado más de 60 monstruos, algunos han sido desmantelados y desechados como fierro viejo, mientras que otros son conservados por formar parte de carpetas de investigación, pero siempre bajo el cuidado de las autoridades.
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