Con la captura de “El Mayo” Zambada el pasado julio de 2024, Culiacán comenzó a ser zona de guerra, marcado por el enfrentamiento entre grupos del crimen organizado que comenzaron a pelear por el mandato del territorio, e incluso venganza, debido a la captura de su líder.
“Los Chapitos” y grupos de “El Mayo” tomaron Culiacán en una batalla violenta, regresando al evento que fue conocido como “Culiacanazo” anteriormente. Cientos de negocios cerrados, familias tuvieron que esconderse, huyeron de la ciudad y cancelaron sus actividades cotidianas, debido a la situación que se vivía en las calles. Las autoridades ordenaron el cierre de escuelas y el resguardo de los civiles para evitar pérdidas de vidas inocentes y daños colaterales.

Toda la ciudad se encontraba paralizada por enfrentamientos, bloqueos y revisiones de grupos del crimen organizado. Durante estos sucesos, surgieron denuncias de desapariciones forzadas y personas privadas de su libertad. Las autoridades continuaron con las mismas recomendaciones, y el presidente de México era cuestionado sobre el plan de acción para terminar con esa situación.
Ante estos acontecimientos, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, declaró que en su gobierno hubo avances para tratar de disminuir la inseguridad, pobreza y delincuencia, pero que estas circunstancias no eran asuntos que se pudieran resolver de un día para otro. Declaró que los eventos ocurridos en Culiacán estaban ligados a una riña personal entre grupos por la captura de “El Mayo” Zambada a manos de autoridades estadounidenses. Finalmente, aseguró que sostenía reuniones con los secretarios de distintas instituciones para garantizar la seguridad y la vuelta a la normalidad de la ciudad.
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