La inteligencia artificial sin filtros

La Inteligencia Artificial se ha convertido en la herramienta más discutida de la última década, si bien ciertas industrias se han adaptado a esta y les ha ayudado a evolucionar, otras han visto empleos en riesgo y desplazados por la facilidad con la que puede usarse una IA. Así también han crecido los riesgos de este progreso. 

Ahora, la inteligencia artificial es una de las herramientas más populares para la búsqueda e investigación de estudiantes. Lo cual nos lleva a una de las situaciones que atrajo la atención de los medios recientemente; un estudiante estadounidense, realizaba una consulta dentro de la aplicación Gemini, un chat bot creado por Google, al término de la conversación, Gemini le pedía al estudiante que “por favor muera”. 

El caso fue discutido, debatiendo una vez más sobre los peligros a los que se enfrentan los usuarios de la IA. Principalmente por el riesgo a la seguridad que conlleva. Pero no es el único problema, ya que con el aprendizaje y la alimentación dentro de la web, las inteligencias artificiales son propensas a replicar discursos de odio, como fue el caso de Tay, creada por Microsoft en 2016 y que con la intervención de la web comenzó a escribir discursos racistas y xenofóbicos. 

Pero, claro, los riesgos no solo pueden ser culpa de la IA, pues también hay personas que las han utilizado para hacer daño a otras personas, como la falsificación de fotografías sexuales que personas normales y celebridades han sufrido. 

Ciertamente, los riesgos dependen de la intervención humana, pues se puede hablar incluso de mala programación, falta de medidas de seguridad a la hora de responder o que la IA pueda identificar sencillamente lo que está bien o lo que está mal, para crear un dilema que ponga en riesgo a los usuarios. Si bien la tecnología tiene cientos de usos, aún está en desarrollo, por lo que sus riesgos aún deben ser controlados y analizados. 

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