Para la alimentación de un bebé, la leche materna es de suma importancia, especialmente en los primeros meses de vida, en los que el sistema inmunológico de las y los bebés se está fortaleciendo. Alrededor de este líquido existe un mercado libre que opera muchas veces frente a los ojos de las personas. Y si bien nuestro primer pensamiento podría ser que se trata de una opción para ayudar a otros padres que no producen leche suficiente para sus hijos, la realidad es un poco más alejada de esta situación.
En redes sociales, y como alternativa a bancos de donaciones de leche materna, surgieron grupos de madres que sobre producían este alimento, una actividad altruista para poder ayudar a los recién nacidos de otras parejas. Prontamente, estos lugares se llenaron principalmente de hombres, conocidos como “vampiros blancos”, quienes buscaban esta leche para poder satisfacer su lactofilia.

¿De qué se trata?
La lactofilia es un fetiche relacionado con el uso de la leche materna para fines eróticos, sus usos, variados y desconocidos, acapararon este mercado que ha sido imposible de exterminar, pero que es totalmente ilegal. Y su demanda ha establecido precios desde los 50 pesos hasta los 300 pesos mexicanos, dependiendo la cantidad vendida.
Las autoridades aconsejan no recurrir a estas prácticas de compra-venta, ni para bebés, ni para personas adultas. Pues la leche materna es capaz de transmitir enfermedades de transmisión sexual e infecciones que podrían poner en riesgo vidas.
Para las madres y padres, se aconseja recurrir a bancos de leche materna. Ya que este líquido es procesado y pasteurizado para conservar las propiedades beneficiosas, pero eliminando impurezas y riesgos sanitarios.
Fuentes: