Desde hace décadas, México atraviesa una oleada de violencia de la que no ha podido recuperarse. Esta problemática trajo también incontables desapariciones que han quedado impunes y sin respuesta. Y ante estas búsquedas, nacen grupos de apoyo y acción que esperan encontrar la paz para sus hijas, hijos y víctimas; conocidas como Las Madres Buscadoras son distintos grupos que han surgido para la localización de personas que han pasado incluso años desaparecidas.
Se estima que en México, más de 100 mil personas han desaparecido desde 1964. La negligencia del Gobierno, los hallazgos sobre fosas clandestinas y el aumento en la violencia; fueron una alerta para madres de familia que habían perdido a sus hijos ante el crimen organizado. Si bien no es un grupo exclusivo de madres, sí incluyen a familias enteras que buscan justicia y, lamentablemente, a sus familiares con vida o al menos un cuerpo, al cual se le dé una sepultura digna.
En el país han nacido distintos grupos siguiendo estas mismas metas, desde diversos lugares y que buscan encontrar, por mano propia, las respuestas que el sistema de justicia les ha negado. Las Madres Buscadoras han aprendido labores de búsqueda, reconocimiento y el seguimiento de protocolos ante hallazgos importantes. Pero también han aprendido a sobrevivir, pues las mismas autoridades y grupos delictivos que les han arrebatado a sus familiares, se han vuelto impedimentos. Con amenazas, desapariciones y secuestros, las madres han seguido con su labor de búsqueda, volviéndose entre ellas y las personas que empatizan con su causa, un grupo de apoyo emocional, psicológico y hasta económico.
Estos grupos se han vuelto una esperanza, para aquellas personas han perdido toda esperanza de volver a ver a sus seres amados; ya que sus acciones han ayudado a localizar personas, lugares y redes delictivas; trayendo un poco de justicia al país y claro, paz para aquellas personas que han podido encontrar respuestas a las desapariciones.
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