La función de los juguetes va desde el entretenimiento, hasta incluso la enseñanza. Se desarrollan habilidades como la socialización, la creatividad y la motricidad. Sus beneficios en la sociedad son un gran complemento para la educación de los niños, hasta que nos encontramos con un problema: muchos de los juguetes, incluso actualmente, se encuentran encasillados en estereotipos de género que no necesitan ser replicados para lograr una equidad en la sociedad.
En primera instancia podemos ver el propósito de los juguetes, los que se destinan para las niñas replican profesiones asociadas con el rol femenino, por ejemplo, cocinera, enfermera, costurera, maestra, profesiones de cuidado y servicio. Mientras que los juguetes para niños son aventureros, extremos, atléticos.
A través de la publicidad y la sociedad, los juguetes de uno no están destinados para otros, en los comerciales no se ve a los niños jugar con muñecos, juguetes de cocina o medicina, lo cual representa una oportunidad perdida para acercarlos a habilidades como la empatía, el cuidado y la responsabilidad. Por otro lado, las niñas no son representadas siendo valientes o aventureras, lo cual las aleja de desarrollar independencia y hasta confianza.
Finalmente, la presentación misma de los juguetes que pueden compartir ambos cambia dependiendo de si está destinado para niñas o niños. El ejemplo más claro, color rosa, adornos de flores, mariposas y princesas para las niñas, en casas de campaña, bicicletas, autos, patines. Mientras que los niños tienen naturaleza, animales feroces, guerreros y colores azules en los mismos juguetes.

Ciertamente se ha tratado de combatir los estereotipos en cada etapa de la vida, pero la niñez representa una gran oportunidad para cambiar el curso de la sociedad y sus creencias, el acercamiento de niños y niñas a actividades que estereotípicamente “no les corresponden” puede crear adultos y seres humanos más funcionales e involucrados en el desarrollo social.
Romper estas barreras de lo que representa ser hombre o mujer y el camino a seguir para ser realmente quienes somos, se puede romper también con las presiones a las que se enfrentarán en el futuro, una mujer no tiene por qué ser la cuidadora designada durante toda su vida y un hombre no tiene por qué ser valiente en cada momento.
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