Somos hijos de los ataques de pánico

En cualquier momento, sin motivo alguno puede llegar ese dolor en el pecho, aparece la incapacidad para respirar, los mareos  y el sudor se adueñan del cuerpo. Se pierde el control sobre todo y el miedo intenso se apodera de uno. Pareciera que uno se vuelve loco. Poco tiempo después, la calma regresa, pero el…