Durante nuestra vida escucharemos opiniones, algunas serán constructivas, otras para nada amigables. En algunas ocasiones pediremos por ellas y otras llegarán sin que sean requeridas. Y vendrán de todo el mundo, aquellos que nos aman y amamos, así como de personas con las que no tenemos relación alguna.
El internet también ha ayudado a ampliar esta exposición al mundo y en múltiples ocasiones, hemos sido testigos de escenarios en los que las personas han sido criticadas por cosas, a veces, fuera de su control. Lamentablemente esto solo ha ayudado a acentuar aún más un problema que ha impedido ser nuestra mejor versión o aquello que queremos ser en realidad: El miedo al qué dirán.
Sí, puede preocuparnos lo que otros digan, es normal querer cuidar la imagen que el mundo tiene de nosotros y esperar ser aceptados siempre, el problema radica cuando estos pensamientos pueden llegar a convertirse en una fobia o en una condición que impide totalmente que seamos capaces de hacer cosas que nos hagan felices.

Los síntomas
Saber si este miedo nos ha controlado es sencillo, pues identificamos que nuestras acciones están orientadas a complacer a otros de alguna forma, sentimos que estamos limitados o hasta reprimidos.
- Búsqueda por aprobación: La persona con esta fobia no hace nada sin que otros lo aprueben o lo vean bien. Cambiará su comportamiento o acciones con tal de complacer a otros y mantener a estas personas felices.
- Sentirse vigilado todo el tiempo: No importa donde estén, aquellos controlados por este miedo pensarán que cada cosa que hagan, digan o piensen será evaluada y juzgada por alguna persona, en algunas ocasiones no sabrán quién, esto hará que actúen con cautela casi todo el tiempo.
- Inseguridad y ansiedad: El hecho de que una persona esté constantemente dependiendo de otras para poder existir, puede generar en ellas que no logren concebirse como individuos. Convirtiéndose en seres inseguros de su existencia y en cada momento de sus vidas, así, las situaciones en las que se active este miedo podría generar un alto grado de ansiedad.
Finalmente, esta fobia ayudaría a generar otras enfermedades mentales más severas, como la depresión, todo esto si no se trata a tiempo.
¿Cómo podemos combatir el miedo?
Un experto en la salud siempre debería ser nuestro primer acercamiento para combatir este miedo. Así podríamos detectar de raíz la razón por la que se originó esta fobia. Muchos de estos son comportamientos aprendidos por nuestro entorno social o género.
Si no podemos acudir con un experto, podemos comenzar a racionalizar los pensamientos detrás de nuestras acciones.
- ¿Qué es lo peor que podría pasar en general si hago esto?
- ¿Qué es lo que podría pasarme a mí?
- ¿Por qué tengo miedo a que me señalen?
- ¿Por qué tengo miedo a que me rechacen?
Por otra parte, podemos integrarnos a actividades que nos pongan en la mira de todos, que nos permitan ser juzgados para bien o mal, quizá actividades deportivas, de actuación o clases sobre conocimientos que no tenemos. Incluso, sería un buen momento para retomar viejos sueños o actividades que nos negamos por este miedo.

Fuentes:
https://www.mindy.cl/el-miedo-al-que-diran-y-la-aprobacion-de-los-demas/