Con un mundo lleno de experiencias y tecnología, los peligros y consecuencias debido a los excesos y el poco cuidado que se tiene, especialmente en la población joven van en aumento.
La preocupación por su salud auditiva se ha elevado en los últimos años, esto por los hallazgos recientes sobre el uso frecuente de auriculares o visitas a bares, conciertos y lugares con un alto ruido. Estas prácticas que han incrementado en las poblaciones de 12 a 34 años y con ellas la posibilidad de padecer sordera a temprana edad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el daño causado por la exposición actual a los altos ruidos, supera incluso a la de los obreros en décadas pasadas al pasar largas jornadas de trabajo junto a maquinaría ruidosa.
Y las cifras recabadas, apuntan a cerca de 1,350 millones de personas en riesgo de padecer una sordera temprana, con riesgos de que para el año 2050 la cifra casi se duplique.

¿Cómo podemos evitarlo?
Lo importante sería detectar zumbidos o sonidos que podamos escuchar luego de estar expuestos a los altos ruidos, pues estos indican la presencia de un daño en nuestro sistema auditivo.
Evitarlo puede ser tan sencillo como reducir la exposición a los ruidos altos como disminuir el uso de auriculares, creando distancia entre nosotros y con las fuentes de ruido si frecuentamos conciertos, bares o discotecas. Incluso, de ser posible, podrían utilizarse protectores auditivos.

Es importante, darse tiempo para que las células ciliadas, aquellas que permiten amplificar las ondas sonoras, puedan regenerarse, al evitar la exposición prolongada a altos decibelios.
Finalmente, es importante prevenir la sordera por ruidos extremos, pues para la población más joven podría significar una afectación, además, puede traer consecuencias en su desarrollo académico y profesional.
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