Hasta los gatos dan fobia

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Por más adorables que a muchos nos parezcan, hay quienes le tienen una fobia particular a los gatos. La ailurofobia es el miedo irracional a los gatos. Como todas las fobias, las causas son muy variadas y de igual manera puede causar grandes problemas a la vida diaria de quien la padece.

El miedo a los animales es más común de lo que parece y siempre se generalizan las fobias a los animales que representan un peligro para los humanos.  El temor a los animales de compañía a pesar de sonar muy raro también existe, así como hoy hablaremos de la fobia a los gatos, el temor a los perros es llamado  cinofobia.

La ailurofobia, como su nombre lo indica es un miedo irracional que produce taquicardias, sudoración, falta de aliento, dolor de pecho y afecta la convivencia con los gatos.

Esta fobia se puede expresar con huidas en cuanto se da un encuentro con un gato, en ocasiones quien la padece busca luchar contra el gato porque lo considera una amenaza.

Quien la padece puede entrar en estado de hipervigilancia cuando un gato aparece en su entorno. El nerviosismo se apodera de él o ella y se llega ataques de pánico si hay una aproximación del felino.

 Como todas las fobias existen diferentes causas de origen. Puede surgir si alguien sufre algún hecho traumático relacionado con un gato, por ejemplo si quien lo padece fue atacado por un gato en edad temprana, quizá visualizó una pelea de gatos o un incidente donde un felino estuvo relacionado.

También se puede desarrollar esta fobia  por observación, es decir, si alguien cercano a nosotros padece temor a los gatos y cuando somos pequeños nuestro cerebro desarrolla un temor sin fundamento.

Y por último puede surgir por creencias populares, pues el gato es un animal que siempre se relacionó a la brujería, la mala suerte y todo tipo de supersticiones.

El tratamiento para superar la ailurofobia converge en muchos puntos con las técnicas para tratar cualquier otra fobia. Primero hablamos de terapia de exposición, quien la padece se expone de manera controlada a los gatos para reducir las reacciones que produce el felino.

Terapia cognitivo conductual. El paciente poco a poco cambia los pensamientos negativos que tiene hacia los felinos, los cambia por otros más realistas y adaptativos. 

Por último está el tratamiento con medicamentos al que se recurre cuando la fobia es muy grande y causa ataques de pánico, estrés y ansiedad que limitan la vida cotidiana.

Aunque pueda parecer una broma, la ailurofobia al igual que cualquier otra, limita la vida cotidiana y no se debe tomar a la ligera.

Recordemos que una fobia no tratada se puede agravar con el tiempo y los ataques de ansiedad, la hipertranspiración,  sumados a las fuertes taquicardias pueden provocar graves daños a la salud e incluso la muerte.

Fuentes:

https://www.20minutos.es/noticia/4645324/0/ailurofobia-o-fobia-a-los-gatos/?autoref=true

@LaGotaDerramada

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